Bernardo Kehoe Caparelli “Antología de un dandi”

Mayo 2026 | Universidad Nacional de Quilmes, Bernal 

Segundo TS
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Narciso Lunar
1,17 x 1,62 mts. Técnica mixta s/tela
La imagen del joven que observa su reflejo en las aguas cristalinas del estanque hasta caer rendido por su propia visión pertenece al repertorio universal de las vanidades. Pero esta pose no le hace justicia al mito. El “Narciso Lunar”, en cambio, propone otro gesto: un cuerpo suspendido, como un acróbata en medio de su movimiento. El rostro, fundamental en las figuraciones clásicas, se oculta, escondido entre los pliegues de la contorsión. El estanque nocturno niega la posibilidad del reflejo, es un agua oscura en la que este bello está por sumergirse tan voluntariamente. El cuerpo desnudo, en su desafío a las leyes de la gravedad, parece entregarse, sacrificarse. En su relectura del mito Narcisista, Florencia Abadi propone que este personaje no es, como nos dicen, un egoísta que se ama. Sino que Narciso “sacrifica su cuerpo para sostener una imagen ideal”. La debilidad de esa imagen es la que el “Narciso Lunar” elude para dejarnos el cuerpo. Flotando en la constitución frágil de un esfuerzo, en el tiempo puro del gesto.
Milagros Villar
León Kabuki
1,20 x 1,60 mts. Técnica mixta s/tela
El ídolo se cierne sobre sí mismo, como si quisiera volver a un círculo materno cálido e inmenso. León Kabuki presenta al cuerpo casi doblado en dos, como si un afilado cuchillo marcase el compás de una pasión. En esa fundición de sí, el ídolo pierde contorno. La figura se desdibuja con una humareda blanca que la rodea y a la vez la conecta con un continuo externo, acaso su confusión de origen. Ahí, paradójicamente, parece surgir el hombre. ¿Qué hace que nos demos cuenta de que aún se trata de un hombre? quizás ese rostro que sufre mientras se inscribe en la superficie pictórica. Parece que es, en tanto singularidad absoluta, que ese ídolo de acrílico puede ofrecerse sacrificialmente a un público que se desvanece a su alrededor. En el sacrificio del ídolo hay dolor; su vida y su legado están condicionados a ser amado por esos otros sin rostro a los que desconoce, pero adora. A través de la contracción del cuerpo, un hombre adornado se entrega por completo. En esa muerte que no es otra cosa que un pedido por nacer a través de la mirada, se esconde la impenetrable soledad de ser artista, pero también su humanidad más inconfesable.
Ofelia Meza
Naturaleza viva
1,41 x 1,74 mts. Técnica mixta s/tela
Un hombre manipula con cuchillo y tenedor a un pavo aún con vida. Pese al forcejeo, su rostro permanece impasible y sus labios se cierran en un gesto indiferente. Su cuerpo está entre desnudo y despellejado, y todo lo que queda de una de sus manos es apenas un muñón. El cuerpo del ave, en cambio, está completo y se retuerce en un aullido de dolor. Si en la tradición pictórica de la naturaleza muerta el hombre se fugaba del cuadro para dar paso al culto silencioso de sus posesiones, aquí esa figura es su parte constitutiva. El silencio contemplativo de la naturaleza muerta es imposible. Aquí, el espectador ya no asiste cómodamente al espectáculo de la posesión inerte. Es en cambio testigo de un movimiento de desgarro y desintegración. La naturaleza viva de Bernardo Kehoe es un animal que grita, sale del cuadro y nos toca. Ante la naturaleza viva no existe la paz, sino la experiencia grotesca y cruel de la violencia. Lejos de aquella quietud alguna vez anhelada por los pintores, aquí los fragmentos de cuerpos se arremolinan en un movimiento centrífugo y ascendente. Acaso son los restos del sujeto de la sociedad de consumo que, degradando otros cuerpos, se degrada a sí mismo en la eterna danza de la descomposición.
Julia González Narvarte
Milanesas
1,20 x 1,25 mts. Técnica mixta s/tela
Oh!
1,10 x 1,40 mts. Técnica mixta s/tela
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Parecerse
0,70 x 1,18 mts. Técnica mixta s/tela
Rufino Requejo au mirror
1,24 x 1,58 mts. Técnica mixta s/tela
Audrey
0,74 x 1,12 mts. Técnica mixta s/tela
La protección de la diosa
Díptico. 0,50 x 1,00 mts. y 50 x 40 cms. Técnica mixta s/tela
Solo de mármol, El Hermafrodita
1,60 x 1,80 mts. Técnica mixta s/tela
Elizabeth Cárdenas
1,20 x 1,34 mts. Técnica mixta s/tela
Haciendo puerta
1,60 x 1,80 mts. Técnica mixta s/tela
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Narciso Lunar
1,17 x 1,62 mts. Técnica mixta s/tela
La imagen del joven que observa su reflejo en las aguas cristalinas del estanque hasta caer rendido por su propia visión pertenece al repertorio universal de las vanidades. Pero esta pose no le hace justicia al mito. El “Narciso Lunar”, en cambio, propone otro gesto: un cuerpo suspendido, como un acróbata en medio de su movimiento. El rostro, fundamental en las figuraciones clásicas, se oculta, escondido entre los pliegues de la contorsión. El estanque nocturno niega la posibilidad del reflejo, es un agua oscura en la que este bello está por sumergirse tan voluntariamente. El cuerpo desnudo, en su desafío a las leyes de la gravedad, parece entregarse, sacrificarse. En su relectura del mito Narcisista, Florencia Abadi propone que este personaje no es, como nos dicen, un egoísta que se ama. Sino que Narciso “sacrifica su cuerpo para sostener una imagen ideal”. La debilidad de esa imagen es la que el “Narciso Lunar” elude para dejarnos el cuerpo. Flotando en la constitución frágil de un esfuerzo, en el tiempo puro del gesto.
Milagros Villar
León Kabuki
1,20 x 1,60 mts. Técnica mixta s/tela
El ídolo se cierne sobre sí mismo, como si quisiera volver a un círculo materno cálido e inmenso. León Kabuki presenta al cuerpo casi doblado en dos, como si un afilado cuchillo marcase el compás de una pasión. En esa fundición de sí, el ídolo pierde contorno. La figura se desdibuja con una humareda blanca que la rodea y a la vez la conecta con un continuo externo, acaso su confusión de origen. Ahí, paradójicamente, parece surgir el hombre. ¿Qué hace que nos demos cuenta de que aún se trata de un hombre? quizás ese rostro que sufre mientras se inscribe en la superficie pictórica. Parece que es, en tanto singularidad absoluta, que ese ídolo de acrílico puede ofrecerse sacrificialmente a un público que se desvanece a su alrededor. En el sacrificio del ídolo hay dolor; su vida y su legado están condicionados a ser amado por esos otros sin rostro a los que desconoce, pero adora. A través de la contracción del cuerpo, un hombre adornado se entrega por completo. En esa muerte que no es otra cosa que un pedido por nacer a través de la mirada, se esconde la impenetrable soledad de ser artista, pero también su humanidad más inconfesable.
Ofelia Meza
Milanesas
1,20 x 1,25 mts. Técnica mixta s/tela
Milanesas o la ternera a contrapelo. Teñida o acaso colorida de nacimiento, una ternera nos devuelve la mirada. Está entre su vacada escondiendo el hocico mas no el cuerpo. Los tonos grises y marrones que la rodean le son ajenos, demasiado realistas para lo que es ella. Su pelo azul violeta resalta por sobre el aburrimiento del resto. Ella, única y extravagante, exhibe cómo a partir de manchas se crea una diferencia y cómo esa diferencia sabe ser la luz del cuadro. El desacato del círculo cromático. Con pinceladas cortas, precisas, punzantes y desviadas, Bernardo Kehoe ha compuesto las figuras animales. Si están amontonadas es porque le pertenecen a alguien y ese alguien las prepara para un posible futuro crujiente que el pintor muy divertida y maliciosamente ha nombrado como “milanesas”. Y sin embargo, lo que importa, incluso en las puertas del matadero, es sostener la pose. Seguir devolviendo la mirada y gozar del arte de la exhibición. Permitirse ser la ternera a contrapelo incluso en medio de los propios.
Melisa Silva
Naturaleza viva
1,41 x 1,74 mts. Técnica mixta s/tela
Un hombre manipula con cuchillo y tenedor a un pavo aún con vida. Pese al forcejeo, su rostro permanece impasible y sus labios se cierran en un gesto indiferente. Su cuerpo está entre desnudo y despellejado, y todo lo que queda de una de sus manos es apenas un muñón. El cuerpo del ave, en cambio, está completo y se retuerce en un aullido de dolor. Si en la tradición pictórica de la naturaleza muerta el hombre se fugaba del cuadro para dar paso al culto silencioso de sus posesiones, aquí esa figura es su parte constitutiva. El silencio contemplativo de la naturaleza muerta es imposible. Aquí, el espectador ya no asiste cómodamente al espectáculo de la posesión inerte. Es en cambio testigo de un movimiento de desgarro y desintegración. La naturaleza viva de Bernardo Kehoe es un animal que grita, sale del cuadro y nos toca. Ante la naturaleza viva no existe la paz, sino la experiencia grotesca y cruel de la violencia. Lejos de aquella quietud alguna vez anhelada por los pintores, aquí los fragmentos de cuerpos se arremolinan en un movimiento centrífugo y ascendente. Acaso son los restos del sujeto de la sociedad de consumo que, degradando otros cuerpos, se degrada a sí mismo en la eterna danza de la descomposición.
Julia González Narvarte
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Picture of Bernardo Kehoe Capparelli

Bernardo Kehoe Capparelli

Bernardo Kehoe Capparelli, Lic. en Artes Plásticas, Univ. Nac. de Tucumán. Discípulo de Miriam Holgado y Joaquín Ezequiel Linares. Actor, Conservatorio “Ramón Serrano”. Río de Janeiro, taller del maestro Luis D´Aquila. Dde. 1971 participa en actividades multidisciplinarias. Es docente, artista plástico, actor, vestuarista, caracterizador, entrenador expresivo, autor y director teatral, escenógrafo y cantante. Estudió canto con Dani Natanson, Karina K, Lucía Maranca y Bárbara Togander. Vocalista en Hot Jazz Band Argentina y bandas propias. Reconocido mejor vocalista masculino, Bajazz Magazine. Casa de la Cultura de S. M. de Tucumán con Elizabeth Cárdenas, Noche de los Museos. En S. M. de Tucumán en La Facultad de Artes, Caja Popular de Ahorro y Casa de la Cultura. Kehoe in verso, de Nicole Robert-Barromé, libro de poesías sobre sus pinturas. “Cuarenshows”, producción colectiva de performance musical creadas en cuarentena, premiados por el INT. “El cisne equivocado”, Doc. de Lucila Frank Salomón y Andrea Morasso sobre su vida y obra, Mención del Jurado, Festival Internac. Tucumáncine. “Esta noche en Hotel Central”, corto doc. de Daniel Casabé, premio del Público, Festival Escenario.

Publicaciones: “Entre maestros y utopías-Ocho artistas tucumanos contemporáneos”, Alejandra Wyngaard, EDUNT (2010); “Manual Tucumán de arte contemporáneo-Hacia la comprensión de nuestro arte en el siglo XXI”, Carlota Beltrame, Carlota Beltrame Editora (2011).

Picture of Bernardo Kehoe Capparelli

Bernardo Kehoe Capparelli

Bernardo Kehoe Capparelli, Lic. en Artes Plásticas, Univ. Nac. de Tucumán. Discípulo de Miriam Holgado y Joaquín Ezequiel Linares. Actor, Conservatorio “Ramón Serrano”. Río de Janeiro, taller del maestro Luis D´Aquila. Dde. 1971 participa en actividades multidisciplinarias. Es docente, artista plástico, actor, vestuarista, caracterizador, entrenador expresivo, autor y director teatral, escenógrafo y cantante. Estudió canto con Dani Natanson, Karina K, Lucía Maranca y Bárbara Togander. Vocalista en Hot Jazz Band Argentina y bandas propias. Reconocido mejor vocalista masculino, Bajazz Magazine. Casa de la Cultura de S. M. de Tucumán con Elizabeth Cárdenas, Noche de los Museos. En S. M. de Tucumán en La Facultad de Artes, Caja Popular de Ahorro y Casa de la Cultura. Kehoe in verso, de Nicole Robert-Barromé, libro de poesías sobre sus pinturas. “Cuarenshows”, producción colectiva de performance musical creadas en cuarentena, premiados por el INT. “El cisne equivocado”, Doc. de Lucila Frank Salomón y Andrea Morasso sobre su vida y obra, Mención del Jurado, Festival Internac. Tucumáncine. “Esta noche en Hotel Central”, corto doc. de Daniel Casabé, premio del Público, Festival Escenario.

Publicaciones: “Entre maestros y utopías-Ocho artistas tucumanos contemporáneos”, Alejandra Wyngaard, EDUNT (2010); “Manual Tucumán de arte contemporáneo-Hacia la comprensión de nuestro arte en el siglo XXI”, Carlota Beltrame, Carlota Beltrame Editora (2011).

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