Re:cursion: reapropiando el deseo

Podríamos ver Re:cursion (disponible en https://vimeo.com/177587971 producido por FourChambers) una vez tras otra y en cada una de ellas encontraríamos detalles novedosos, insospechados y atrapantes. Re:cursiones un video (pos)porno protagonizado por María Riot, Sylvan, Selina y Alex en el cual nos encontramos con otra manera de narrar/mostrar lo erótico y lo excitante.

El video comienza con un primer plano de la pantalla de una cámara filmadora que nos introduce enuna cama vacía con sábanas blancas, que invita a lx espectadorx a participar de lo que allí sucederá, y que también deja entrever una metatextualidad cinematográfica, es decir, una cámara que no vemos ni veremos filma otra cámara que, a su vez, filma el escenario en donde ocurrirán los hechos.

De este modo, se nos introduce como espectadorxs en una relación de complicidad con las secuencias, lo cual deja al descubierto el dispositivo y explicita que el acto sexual es ficcional, que es una puesta en escena y no lo real como es entendido en la pornografía mainstream.

Antes de continuar podríamos definir algunos conceptos. Entendemos por pornografía todas las expresiones audiovisuales que circulan por las páginas tradicionales nucleadas bajo el sufijo “-tube”, que muestran y sedimentan en el imaginario prácticas sexuales hegemónicas y heteronormadas dirigidas a un espectador ideal entendido como un varón cis-heterosexual perteneciente a la clase media/media alta.

Y así como comprendemos que la pornografía circula y hace circular saberes, discursos, imaginarios, imágenes estereotipadas y plagadas de roles de género, también tendremos que definir las prácticas que se construyen como respuesta a los discursos imperantes. En este sentido, Re:cursion puede ser leído en clave pospornográfica.

La pospornografía es una forma de expresión artística/activista tan vasta que es difícil de caracterizar/describir/definir. Sin embargo, podemos concebirla como un modo de responder a la canonización hegemónica de las prácticas sexoafectivas a través del uso de los dispositivos tecnológicos y cinematográficos patriarcales para convertirlos endispositivos-otros que permitan la construcción de un discurso feminista, de una imagen pornográfica feminista y disidente.

En este punto podríamos preguntarnos: ¿se puede diferenciar de lo que suele catalogarse como “porno feminista”? Como poder, siempre se pueden colocar límites y categorizaciones que diferencien y demarquen hasta dónde es porno y hasta dónde es posporno. Lo complejo, y a su vez lo interesante, del posporno es justamente su decisión política de extender/expandir los límites hasta desdibujarlos y hacerlos permeables. Lo que se considera “porno feminista” puede ser posporno, así como el posporno puede ser porno feminista. Lo interesante está en esa hibridación del contenido, de los usos de cámara, de los dispositivos, de las escenas y las relaciones. 

La pospornografía muestra, reapropiándose de los dispositivos patriarcales y hegemónicos, maneras-otras de desear, de ser deseadx, otras prácticas, otrxs cuerpxs. Permite el posicionamiento de sujetos que han estado relegadxs en los márgenes de la visualidad.

Entonces, podemos comenzar a pensar Re:cursion como un video pospornográfico que puja dentro del ámbito pornográfico para colocar otras maneras de relacionarse con otrxs. Aquí no veremos los planos típicos como los cumshot (planos de eyaculación masculina que certifican que allí ha ocurrido verdaderamente/realmente un acto sexual), sino que se nos presentarán cuerpos que, a pesar de responder a los parámetros de belleza eurocéntricos, logran proponer relaciones interpersonales completamente distantes de las esperadas por ellxs, decodificadxs como varón-mujer y atravesadxs por expectativas y preconcepciones acordes a su género.

En estas relaciones-otras se vislumbra la posibilidad de pensarnos como sujetos deseantes y de revisar las propias prácticas sexoafectivas, porque el video nos muestra el placer/deseo desde varios puntos de vista, haciendo hincapié en el juego de miradas entre lxs participantes, en el encuentro más allá de la penetración, en los besos y el contacto, en el uso de dispositivos tecnológicos para fomentar una nueva forma de jugar. Se abre la posibilidad para expandir los límites de nuestra propia sexualidad.

Querría hacer particular hincapié en el uso de los teléfonos celulares como extensiones del propio cuerpo que sirven para producir y poseer el placer. El acto de filmar es en sí mismo una necesidad de conservación y preservación de una situación, las ansias de la reproducción posterior o de la democratización de dicha experiencia.

Además de ser dispositivos que ingresan dentro de las prácticas sexuales y que funcionan como foco de juego y goce, podríamos preguntarnos si son también un objeto de distanciamiento con lx otrx o si no profundizan en la individualidad que conlleva, por ejemplo, la selfie.

¿Distancia o acerca a esxs otrxs cuerpxs que están (con)viviendo? El video tiende a la utilización de elementos tecnológicos (la computadora, la cámara filmadora, los celulares). Esto podemos entenderlo como una propuesta para concebirlos como herramientas que se pueden reapropiar y no como dispositivos de control y espectacularización del placer y del acto sexual. Sin embargo sostengo que es menester, para poder construir nuevos modos de mostrar y de ver imágenes contrahegemónicas o de resistencia, interrogar los dispositivos que se utilizan, sin olvidar que forman parte de un sistema de información/espectáculo que muchas veces califica como “alternas” o “diferentes” a aquellas expresiones que nacieron como respuesta a las opresiones generadas por ese mismo sistema.

Re:cursion nos habilita a pensar el sexo entre más de dos personas, al margen de la heteronorma/mononorma, con cuerpos-otros que se distancian, en alguna medida, de los parámetros estéticos imperantes. Re:cursion no es un video dirigido al sujeto típico (varón, blanco, clase media, heterosexual), sino que también posibilita un nuevo público. 

A su vez, critica y propone que nos (re)pensemos y (re)construyamos como espectadorxs porque, a diferencia de los videos pornográficos tradicionales, aquí vemos planos cortos o primeros planos que dialogan entre sí desde diferentes puntos de vista. Esta decisión estilística de mostrar la misma situación desde diferentes puntos enunciativos es una respuesta a la pornografía que expone la posibilidad de que haya más de una mirada receptora, otros intereses por fuera del sexo oral-penetración-eyaculación como una secuencia previamente programada.

Por otro lado, la música acompaña todas las escenas y descentraliza la escucha de los gemidos típicos de las representaciones pornográficas, de manera que amplía  el espectro auditivo y excita otros sentidos que fueron relegados por la vista. La decisión de que la mayoría de las escenas transcurran con unos leves sonidos por parte de los personajes nos habla de una intencionalidad de comenzar a pensar(nos) desde otros sentidos, descentralizando la vista y el oído y expandiendo nuestros límites sensitivos. Es una invitación a la exploración de otras sensaciones y una apertura hacia la conformación de nuevas sensibilidades.

Esta decisión de ampliar el espectro del placer y del deseo a otros sentidos que son usualmente relegados es una característica habitual dentro del posporno. Las performances/videos/video-arte suelen expandir tanto las prácticas (fetiches, uso de dildos, agujas, velas, sogas, comida, la relación entre más de dos personas no centrada en el varón cis, el protagonismo de personas que pertenecen a una minoría, entre otras) como así también el propio cuerpo. Desterritorializa, es decir, descentraliza el placer de los genitales y lo ramifica por todo el cuerpo.

Re:cursion nos invita, entonces, a ampliar nuestros horizontes, a (re)encontrarnos con nuestra sexualidad y a (re)pensar cómo relacionarnos con otrxs para (re)construir relaciones-otras basadas en el deseo y la búsqueda de nuevas sensibilidades alejadas de la heteronorma patriarcal y capitalista.

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