El goce felino

Batman Returns puso en escena a LA gatúbela. Escandalizó a McDonald´s y a los padres por su representación de una mujer-gato que goza de su sexualidad y de la destrucción de esquemas de representación femenina en pantalla.

Batman Returns, una película de 1992 dirigida por Tim Burton, es la secuela de Batman (1989), ambas protagonizadas por Michael Keaton. En esta segunda parte de la saga del superhéroe, aparece la figura de Catwoman o Gatúbela, interpretada por la actriz Michelle Pfeiffer, y cuyo nombre humano es Selina Kyle.

La representación de este personaje femenino generó controversias. Burton tenía que dirigir una tetralogía (cuatro películas) de las películas de Batman, de las cuales dirigió sólo dos, ya que el film recibió una ¨reacción parental¨ adversa, dado el excesivo contenido violento y sexual. Incluso, McDonald´s sacó las figuras de la película de su combo cajita feliz por no considerarla apta para un público familiar al que, en teoría, apuntan las películas de superhéroes.

El film recibió una ¨reacción parental¨ adversa, dado elexcesivo contenido violento y sexual. Incluso, McDonald´s sacó las figuras de la película de su combo cajita feliz por no considerarla apta para un público familiar.

El personaje de Selina, en la primera parte del film, carece de confianza en su cuerpo, eso lo podemos ver en la forma encorvada en que camina o por la manera en que le tiemblan las manos al servir el café. Dicha falta de seguridad es lo opuesto al dominio corporal que tienen los gatos. En una clase de teatro a la que asistí hace unos años, recuerdo que el profesor trajo a su gato para explicar algunos ejercicios de relajación relacionados a la disposición del cuerpo del actor para la acción. El felino se acostó en una cajita de arena dejando una huella uniforme de su cuerpo extendido. El profesor nos dijo: ¨Si este fuera cualquiera de ustedes, la marca nunca sería uniforme, habría un hueco entre los omoplatos de la espalda y la cadera o en la parte anterior de las piernas a la altura de las rodillas¨. La explicación tenía que ver con el grado de relajación corporal que son capaces de alcanzar dichos animales, lo cual les permite una flexibilidad plástica casi que pareciera invertebrada. 

Existe una tradición que piensa la figura felina relacionada a la sexualidad femenina. La teórica de género y teoría queer Teresa De Lauretis realizó un detallado análisis sobre la película La mujer pantera (1942) de Jacques Tourneur. Para el estudio del film, De Lauretis, propone el concepto de ´panteridad´, entendida como una alteridad que tiene que ver con una potencia destructiva, asociada a lo animal, que habita en el cuerpo de la mujer. En el caso de Gatúbela esa transformación está ligada a la idea de liberación.

De Lauretis propone el concepto de ´panteridad´, entendida como una alteridad, una potencia destructiva asociada a lo animal que habita en el cuerpo de la mujer.

De Lauretis habla del ´cuerpo dañado´, relacionado a la noción de una fuerza inhumana que habita tanto en lo mental como en la materialidad del propio cuerpo (carne y sangre). La Gatúbela de Burton nace en pantalla, después de morir humanamente. El cuerpo de Selina se encuentra tirado en la nieve con una mancha de sangre que le marca el rostro, la cámara se acerca a ella desde arriba en un plano que la muestra rodeada de gatos. Los animales se sienten atraídos por ese cuerpo que yace en el suelo. Cinematográficamente, los felinos se presentan de distintas formas, ya sea apareciendo directamente en cuadro o a través de sombras, reforzando la idea de que vienen de todas partes a reunirse con ella. Dicho encuentro, sin embargo, está relacionado a la idea del cuerpo dañado: se trata de un cuerpo herido, sangrante, que los animales lastiman aún más, hasta el punto de morder uno de sus dedos ensangrentados.

La cuestión respecto al cuerpo dañado radicaría en la forma en que se habita, en una invitación a vivir dentro de esa nueva corporalidad. La secuencia del film de Burton titulada ¨El nacimiento de Gatúbela¨ da cuenta del proceso hacia esa nueva vida mediante el cambio de forma. Hay un interés en poner en escena una transformación desdoblada en sus distintos pasos. En primera instancia, el personaje despierta de un letargo, y tiene que habitar un cuerpo que se comporta de manera distinta. Llega a la casa y tira la lámpara, derrama la leche, rompe cosas furiosamente. El cuerpo ¨recién nacido¨  de Gatúbela debe aprender a moverse con una nueva plasticidad que, a su vez, requiere una modificación del espacio que la rodea. No resulta un detalle menor que el personaje vaya alterando el entorno del departamento como parte de su cambio de forma: pinta las paredes, rompe los cuadros, modifica las luces (del ¨hellothere¨ pasa al ¨hellhere¨ que se traduce en un juego de palabras que pasa del ¨hola¨ a ¨infierno¨).

En Gatúbela aparecen los afectos que De Lauretis sugiere con el concepto de ´panteridad’ ya que se trata de un personaje que se libera a partir de una fuerza inhumana que pide destrucción: ya sea de los espacios, de un cuerpo pre determinado o de convenciones establecidas. Lo interesante de esta figura es cómo logra construir en medio de las ruinas que produce. Hay una energía liberadora en cierta violencia ¨no racional¨ que se atribuye a lo animal, especialmente a lo felino, como si el ser humano tuviera que desplazarse a ese plano en el que está habilitado otro tipo de sensibilidad.

La metamorfosis de Gatúbela pide un cambio de piel, el cuero aparece como esa materialidad plástica y brillante más apta para nuevos movimientos. En la secuencia hay un detenimiento en la elección de ese material, Selina busca entre sus ropas algo que vaya con este otro ser, hay un proceso de selección en el que explícitamente rechaza colores y formas relacionados a su persona anterior, hasta que encuentra una campera de cuero. El cuero es intervenido por el personaje, la antigua funcionalidad de la campera es transformada a través de cortar la tela, coserla, ponerle garras y transformarla en otra cosa. Es a partir de habitar esa nueva piel, plástica, elástica, oscura y brillante, que Gatúbela asume su nueva corporalidad y empieza a moverse con el dominio corporal propio de los gatos.

Hay un despertar del apetito en Selina, de un apetito animal que la lleva a tomar la leche directamente de la caja (en una elección de puesta en escena con una fuerte connotación sexual). Sin embargo, toda esta secuencia de la leche y del cuero, va más allá de un fan service a un espectador masculino fetichista: hay un excedente que se construye gracias al dominio absoluto de su corporalidad. Existe también un agenciamiento del deseo por parte del personajeque se hace cargo de habitar un cuerpo transformado y de llevar adelante una acción propia que no se agota en un deleite a la mirada masculina. El personaje se regocija con la destrucción de su ¨femineidad¨ envasada para el consumo como el perfume que le llaman a ofrecer por teléfono, goza triturando los ositos de peluche y grafiteando las paredes rosadas con pintura negra.

La reacción conservadora sobre el film de Burton está arraigada a una fuerte ideología puritana ligada a la sociedad estadounidense, que no es ajena a parte de la teoría feminista del cine.

La reacción conservadora sobre el film de Burton está arraigada a una fuerte ideología puritana ligada a la sociedad estadounidense, que no es ajena a parte de la teoría feminista del cine. Esto se puede ver en la concepción de la mujer víctima u objeto de deseo del espectador masculino, que ha estancado incluso a la teoría crítica en un binarismo que condena el deseo y la sexualidad. La Gatúbela de Batman returns es una mujer mitad animal a la cual no podemos entender con las categorías binarias de hombre-mujer y que se hace cargo de un deseo propio en pantalla. El personaje es elástico y mutable como la sexualidad misma, cambia de forma y libera potencias que pueden ser destructivas para los esquemas y convenciones establecidos.

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Ofelia Meza

Ofelia Meza

Codirectora